CARTA ABIERTA A SU EXCELENCIA EVO MORALES AYMA
Presidente de la Republica
de Bolivia
10 de febrero del 2009
Estimado Compañero Morales,
Escribimos con profundo respeto hacia usted, Compañero Morales, y el gran movimiento indígena que le llevó al poder. Celebramos, como en todo el mundo, sus victorias electorales en 2005 y 2008, y más recientemente la aprobación de la nueva constitución. Hemos denunciado públicamente el racismo de las élites y las masacres que han cometido contra indígenas y campesinas/os en Santa Cruz, Pando y otros lugares. Quienes vivimos en Bolivia llevamos muchos años luchando y manifestándonos, y continuamos organizándonos para asegurar la aprobación y realización de la nueva constitución, y el juicio a todos aquellos que, como el ex-prefecto de Pando Leopoldo Fernández, han asesinado, violado y mutilado para derrocar al gobierno y negarnos el poder para fundar una sociedad nueva.
Como integrantes de organizaciones y como personas individuales de diferentes países, inmigrantes muchas-os de nosotras-os, apreciamos profundamente su excelente respuesta a la Directiva de Retorno de la Unión Europea, que permite la detención de inmigrantes durante un periodo de hasta seis meses antes de ser deportados.
En el año 2008, se cumplió el 35 aniversario
del golpe de estado en Chile que acabó con la vida del Presidente Allende
y de miles de personas que luchaban por un mundo mejor. En un encuentro
celebrado en Londres bajo el lema “No más Pinochets”, la embajadora
boliviana Beatriz Souviron y el embajador venezolano Samuel Moncada
explicaron las admirables decisiones de sus gobiernos de expulsar a
los embajadores estadounidenses de sus respectivos países. Convocaron
a los pueblos del mundo a unir fuerzas para poder derrotar las políticas
de libre mercado de Washington y sobrevivir.
Afortunadamente, América del Sur ya no se gobierna desde Washington, como en 1973. En la lucha contra los intentos de Washington por dividir a Bolivia, se ha ganado el apoyo no solo de Cuba y Venezuela, que han abierto camino a la unidad y solidaridad en el Tercer Mundo, sino también de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR - Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay… lo cual denota un continente mucho más unido.
Tiempo atrás, usted recordó que antes de ser elegido como primer presidente indígena en 2005, había comentado con el Presidente cubano Fidel Castro la posibilidad de que los Estados Unidos suspendieran relaciones comerciales con Bolivia. "¿Saben lo que me dijo Fidel? En primer lugar, Bolivia no es una isla como Cuba. En segundo lugar, Bolivia tiene el apoyo de países como Cuba, Venezuela, Argentina y Brasil. Y tercero, Bolivia cuenta con importantes recursos naturales –hidrocarburos, petróleo. Esto quedó grabado en mi mente".
Este año 2009 es el 5º aniversario del golpe de estado en Haití, en el que Jean-Bertrand Aristide, primer presidente elegido democráticamente en Haití, fue secuestrado por marines estadounidenses (con el apoyo de Canadá y Francia) y obligado a exiliarse. Dos meses después, las Naciones Unidas legitimaron el golpe enviando tropas a Haití.
¿Qué delito había cometido el Presidente
Aristide? Al igual que usted en Bolivia y Hugo Chávez en Venezuela
era, y sigue siendo, el presidente del pueblo, un hombre de color decidido
a eliminar la pobreza. Si usted y Hugo Chávez ganaron sus mandatos
con más del 67% y el 61% de los votos respectivamente, qué decir del
apoyo popular del Presidente Aristide, que fue elegido dos veces, la
segunda vez en 2000 con el 91,69% de los votos.
Lamentablemente, el apoyo de América
latina al derecho de los pueblos a la autodeterminación no ha alcanzado
a Haití. La mayoría de los países, incluida Bolivia, han colaborado
con los Estados Unidos en esta sangrienta ocupación.
Brasil está a la cabeza de la Misión
Estabilizadora de las Naciones Unidas en Haití, MINUSTAH. Según han
informado ciudadanos de las zonas más empobrecidas del país y periodistas
independientes, las fuerzas de la ONU han cometido masacres y violaciones
con total impunidad. Han atacado barrios como Cité Soleil, iglesias
y organizaciones de base que fueron clave en la derrota del infame dictador
Duvalier y llevaron a Aristide al poder. (Ver referencias abajo1).
En otras palabras, los atentados han sido dirigidos hacia las personas
y comunidades que lideraron la lucha contra el racismo y el imperialismo.
A principios de 2005, el Teniente General Augusto
Heleno Ribeiro Pereira, comandante
de la misión MINUSTAH, declaró ante una comisión del congreso de
Brasil: “nos encontramos bajo una presión extrema por parte de la
comunidad internacional a favor del uso de la violencia”, y citó
a Canadá, Francia y los Estados Unidos. Aunque se han enviado de vuelta
tropas de la misión tras producirse informes de violaciones, no sabemos
de nadie que haya sido perseguido por estos delitos.
Cuarenta y cuatro países han participado en esta infame y violenta ocupación, siendo cómplices de esta gran injusticia los más representativos gobiernos. Incluso países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay, cuyos gobiernos se han ganado una reputación por su defensa de los derechos humanos, han tenido parte. (Véase la lista completa de MINUSTAH abajo2). La ONU paga a las fuerzas militares que participan en sus operaciones. Pero el dinero nunca puede comprar la renuncia a los más básicos principios anti-imperialistas de soberanía y solidaridad. Venezuela y los países que integran Caricom se han negado a involucrarse: condenaron el golpe de 2004 y no reconocieron el “gobierno provisional” que establecieron los Estados Unidos a continuación.
¿Por qué un gobierno socialista como
el suyo, que lucha por la autodeterminación en su propio país, quiere
contribuir a la ocupación de un país cuyo presidente fue derrocado
por el mismo poder extranjero que ha tratado de derrocarlo a usted?
A diferencia de Bolivia y Venezuela, Haití no tiene gas ni petróleo. Como Cuba, Haití es una isla, y su pueblo, con su capacidad de trabajo y su extraordinario legado revolucionario, es su “único recurso”. Y si por un lado los gobiernos neoliberales de Estados Unidos, Francia y Canadá comprobaron ya hace mucho tiempo cómo sacar provecho de la empobrecida población haitiana y castigarla por su audacia al derrotarles a todos ellos, los gobiernos suramericanos de orientación socialista han sido lentos para reconocer su deuda con Haití.
Ciertamente, el mundo tiene una enorme deuda con el pueblo de Haití. Su revolución de 1804 fue la primera abolición de la esclavitud y abrió el camino a la emancipación en las Américas, además de reforzar los movimientos de liberación del mundo entero. Haití ayudó de forma directa al Libertador Simón Bolívar al acogerle en dos ocasiones y apoyarle con barcos y hombres en su regreso a Venezuela. Los haitianos solo le pidieron que impulsara la abolición de la esclavitud. (El Presidente Chávez reconoció este hecho en su visita a Haití en marzo de 2007, tras la elección de René Préval como presidente, el cual prometió que Aristide regresaría a Haití).
En 1825 Francia impuso a Haití una asfixiante deuda en concepto de las pérdidas sufridas por los esclavistas y los costes resultantes de la Revolución haitiana – el pago de esta deuda continuó hasta pasada la 2ª guerra mundial. Los Estados Unidos forzaron repetidos golpes, invasiones y dictadores, acarreando la muerte de miles y el exilio de muchos más. El último golpe fue el de 2004 contra el Presidente Aristide.
Los que se oponen a Jean-Bertrand Aristide, como los que se oponen al gobierno de Evo Morales, han sido dirigidos por Washington y una reducida élite del país. Son quienes se benefician con la explotación de sus trabajadores y la destrucción de la agricultura local para favorecer la importación de arroz desde los Estados Unidos. Con la subida de los precios de los alimentos y la devastación causada por cuatro huracanes seguidos, las vidas de millones de personas están en peligro. La tasa de mortalidad es alta y continúa aumentando, pues son miles las y los haitianos sin agua ni comida durante días, y dos terceras partes de la población carecen de vivienda. Merecen y necesitan desesperadamente apoyo en su lucha por la supervivencia y contra la ocupación.
En su discurso inaugural, Presidente Préval pidió que MINUSTAH “nos ayude con más tractores, excavadoras, grúas, camiones para construir carreteras y canales para regar nuestra tierra. Estos son los materiales que se necesitan hoy para estabilizar el país. Ya no se necesitan tanques”. Quería “un Haití con más carreteras, mas puestos de trabajo, más alimentos, más escuelas y más hospitales …”
El pueblo ha ido más lejos: tras la devastación de los últimos huracanes, exigen que se retiren las tropas y vuelva el Presidente Aristide. Lo que se preguntan es: ¿por qué la ONU invierte más de 535 millones de dólares al año en MINUSTAH, pero solo ha reunido el 17% de los 108 millones de la ayuda de emergencia para paliar los daños causados por los huracanes? ¿Por qué aducen “razones de seguridad” como disculpa para no repartir comida? ¿Por qué no se extiende ese celo por la “seguridad” a la búsqueda de Lovinsky Pierre-Antoine, el respetado y muy querido organizador y defensor del pueblo desaparecido en Port-au-Prince el 12 de agosto de 2007? Y teniendo en cuenta el historial de huracanes de Haití, ¿por qué no organizaron las Naciones Unidas refugios de emergencia y barreras en los puentes y carreteras de aquellas zonas tradicionalmente más afectadas? ¿Por qué sí hay dinero para ocupar el país pero no para alimentar a sus habitantes?
Este año también marca la inauguración
del Presidente Barack Obama, el primer presidente negro de EEUU, elegido
por un masivo movimiento social. Notamos con que el Presidente Preval
ha sido el primer jefe de estado de un país del sur a reunirse con
Hillary Clinton, Secretaria de Estado del gobierno de Obama. Esperamos
que esto signifique que se aplicara la nueva política externa prometida
por el Presidente Obama, de respeto hacia la soberanía de los pueblos
y de rechazo a la intervención militar, será aplicada a Haití.
MINUSTAH ha dejado claro que su misión
está lejos de ser humanitaria. Las fuerzas militares bolivianas destacadas
en Haití obedecen al mando de la ONU, no al del ejército boliviano.
Aunque los bolivianos quisieran, no podrían atender la crisis humanitaria
mientras formen parte de un ejército de ocupación.
Hace pocos dias el presidente Preval le solicitó a Hillary Clinton que no continuara con la practica de dar ayuda a través de las ONGs y que mas bien la pague directamente al gobierno de Haití. Bien se conoce a nivel internacional que la mayoría de las ayudas pagadas a ONGs no está utilizada para apoyar a quienes necesitan esta ayuda sino para financiar los salarios y el estilo de vida occidental de las ONGs – en Haití las mismas ONGs que apoyaron el golpe. Presidente Preval también señaló que es mejor pagarle al gobierno de Haití los $100 millones que solicitó para disminuir la pobreza y crear empleos que gastar $500 al año en una fuerza de ocupación.
Al igual que el pueblo indígena boliviano,
el pueblo negro haitiano ha sufrido siglos de explotación, asesinatos,
violaciones, discriminación, difamación y un trato inhumano, sin piedad
alguna hacia su sufrimiento y dolor. Ahora es traicionado por los gobiernos
de países cuyo nacimiento promovió hace 200 años. No podemos callarnos
cuando los mismos gobiernos que apoyamos en sus luchas anti-imperialistas
contra Washington se unen a Washington contra el pueblo de Haití. ¿Qué
diría el pueblo boliviano si nos calláramos mientras Washington depusiera
su presidente electo, e impusiera la ocupación de Bolivia por fuerzas
de la ONU? Sin embargo, esto es lo que Bolivia y otros países latinoamericanos
contribuyen a imponer sobre las mujeres, niñas-os y hombres haitianos.
Cuba y Venezuela han encontrado maneras
de ayudar a Haití sin participar en la ocupación – Cuba ha enviado
médicos, Venezuela ha suministrado combustible y toneladas de alimentos.
¿Por qué no puede Bolivia unirse a estos países?
El 3 de noviembre del 2008, nos reunimos
con Silvia Lazarte, presidente de la Asamblea Constitucional de Bolivia,
Walter Prudencio Magne Veliz, embajador de Bolivia en Alemania y Beatriz
Souviron, embajadora en Londres, para hablar de la participación de
Bolivia a la fuerza de ocupación de la ONU en Haití. Nos dijeron
que estos acuerdos internacionales son previos a su elección como presidente
en el 2005, que no pueden cambiarse inmediatamente, pero que al aprobarse
la nueva constitución su gobierno tendría el mandato necesario para
revisar los acuerdos y renegar aquellos que son contrarios a la constitución.
Nos aseguraron que la nueva constitución reniega la guerra y nos dieron
copia de ”Los 10 Mandamientos para salvar el planeta, la especia humana
y la vida” en los cuales usted denuncia no solo la guerra en Irak
sino la guerra como la mayor destrucción de la vida y de los recursos
naturales. Y nos dijeron que un país que tiene una constitución
como esa no puede participar en la ocupación de otro pueblo.
Bolivia aprobó su nueva constitución el 25 de enero con el 62% de los votos. En nombre de la deuda contraída con el pueblo de Haití, de la lucha contra el racismo y la explotación, de la soberanía y la solidaridad ante la existencia de un enemigo imperialista común, de los derechos fundamentales a la vida, al agua, a los alimentos, a la salud, a la vivienda y la educación, y a una vida sin violencia sexual o de cualquier otro tipo, instamos al gobierno de Bolivia a que reconsidere su participación en MINUSTAH y retire sus tropas de Haití.
Ahora que el pueblo de los Estados Unidos
tiene un nuevo presidente, en todo el mundo esperamos un cambio de rumbo
lejos de la guerra, las intervenciones y la avaricia económica. La
retirada de Haití demostraría a los Estados Unidos y al mundo que
el gobierno de Evo Morales Ayma está en contra del racismo no solo
en Bolivia, sino también en cualquier otro lugar donde ocurra. La unidad
de los países del sur y de todas y todos quienes luchamos por un mundo
sin pobreza ni explotación avanzaría otro paso en su camino a la victoria.
¡Todas/os somos bolivianas/os, todas/os
somos haitianas/os!
Que se invierta en cuidar no en matar.
Selma James y Nina López, Huelga Mundial de Mujeres
Pierre Labossiere, Haiti Action Committee – Comité de Acción Haití
Andaiye, Red Thread – Guyana
Margaret Prescod, Mujeres de Color en la Huelga Mundial de Mujeres
Copia a: Presidentes Hugo Chávez, Fidel
y Raúl Castro
NOTAS:
1. Sobre las pruebas de las masacres perpetradas por fuerzas de la ONU,
ver el documental de Kevin Pina “We Must Kill the Bandits” www.teledyol.net, el documento del Comité de Acción para Haití
“What’s Going on in Haiti?” www.haitisolidarity.net, y los artículos aparecidos en los diarios Sunday Times, Online
Sri Lanka y Washington Post.)
2. Países que contribuyen con personal militar a las fuerzas de la ONU: Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Croacia, Ecuador, Francia, Guatemala, Jordania, Marruecos, Nepal, Pakistán, Paraguay, Perú, Filipinas, España, Sri Lanka, Estados Unidos y Uruguay. Países que aportan policía/personal civil: Argentina, Benín, Brasil, Burkina Faso, Camerún, Canadá, República Centro-africana, Chad, Chile, China, Colombia, RD Congo, Egipto, El Salvador, Francia, Granada, Guinea, Jordania, Madagascar, Malí, Isla Mauricio, Nepal, Níger, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Rumania, Federación Rusa, Ruanda, Senegal, España, Sri Lanka, Togo, Turquía, Estados Unidos y Uruguay.

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